Josep Cuní reflexiona sobre la censura informativa en la crisi del Carmel
El periodista tianenc Josep Cuní critica avui amb duresa les traves que el govern de la Generalitat i l'Ajuntament de Barcelona posen als periodistes que informen de l'esfondrament al barri del Carmel, provocat per les obres de la línia 5 del Metro. Ho fa en aquest article a La Vanguardia. Aquí en teniu un fragment:
Crisis e información
La crisis del Carmel ha añadido al drama un nuevo desencuentro de los dos sujetos [políticos y periodistas]. Y si -en pésima comparación-, de un chapapote terrestre se ha tratado, pues nada mejor que reclamar públicamente un nunca mais de las administraciones al intento de limitar la libertad de información. Por lo demás, en vano.
Pretender que más de mil afectados guarden silencio es un absurdo. Que no alcancen micrófonos y cámaras para hacer oír sus voces de impotentes y desvalidos es ofender su desgracia provocada. Pensar que las versiones pasadas por el tamiz de la oficialidad serían de recibo en las redacciones es demostrar ignorancia de cómo funcionan. Justificar desde una oficina de comunicación el protocolo oficial con el pretexto de la presión y el desconcierto del momento es olvidar que el trabajo del periodista se ejerce siempre bajo estos mismos parámetros. Apelar a la intimidad de las víctimas para impedir que se transmita una reunión pública y multitudinaria sin el consentimiento explícito de los asistentes es querer marginarles. Argumentar que las medidas coercitivas a la prensa son para que no se organice el equivalente a un Gran Hermano es confundir la velocidad con el tocino. Precisamente para evitarlo, se programan seminarios en los que se enseña cómo administrar la información en momentos de crisis. Cada año hay varios.




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